Después de saludarla y ofrecerle asiento en la silla de confidente, me clavó la mirada, sonrió y me dijo…..ya no necesito ni quiero más presentaciones.

Su cara, su expresividad, el brillo de sus ojos, grandes ojos de una cordobesa enamorada que se encontraba como en una nube flotando, su felicidad la elevaba a su mundo especial, donde a todos nos gustaría ir, porque se está muy bien y lo tenemos que reconocer todos, que ese estado es simplemente maravilloso.

Pero el mérito no es de ella, no señor, el mérito es de un varón, que la conoció y se enamoró de ella desde el primer momento, pero no fue en su momento reciproco, en esos entonces ella no sintió nada especial por él.

Nuestra dama en cuestión lo veía como un amigo o le convenía a ella verlo como a un amigo ya que de esta forma se auto engañaba no queriendo enfrentarse a los inconvenientes que existían como una distancia de más de 100 kms y problemas laborales y familiares.

Él no se rindió nunca buscándole soluciones a todos y cada uno de esos problemas, en todo siempre tenemos alternativas, lo que necesitamos es la actitud para buscarlas, el sí tenía esa actitud que provenía del enamoramiento que ya sentía por ella, esa fuerza es mucha fuerza.

Nuestra dama nos seguía solicitando nuevas presentaciones, el no, no quería conocer a nadie, eso de que ¨una mancha de mora con otra verde se quita¨, eso no le servía a él y eso a nosotros nos decía mucho de este hombre. Nos preguntaba con cierta frecuencia si a través nuestra ya había conocido a otros hombres, nuestra respuesta era inmediata, por confidencialidad no podíamos responderle, aceptando la misma con resignación.

Largas charlas al teléfono y presenciales tuvimos con él, intentando ayudarlo y consolarlo en todo este camino de encontrar tu compañera de vida. Paciencia y no perder el contacto con ella, era siempre la última frase de consejo al despedirnos en  aquellas charlas. Y nuestro protagonista eso hizo, siempre estuvo ahí, hablando claro currándoselo, transmitiéndole a ella todo lo bueno que le puede dar, el futuro que podían hacer realidad juntos,  y lo ha conseguido, me quito el sombrero por lo bien que lo ha hecho y la entereza  que ha tenido.

Sin duda esta es la mentalidad, que además es la mentalidad de la mayoría de nuestros clientes, mujeres y hombres con una máxima ilusión de conseguir su pareja de vida. El venir a la agencia es un gran paso para cambiar algo muy importante, pero no lo es todo, nuestra actitud y poner toda la carne en el asador es fundamental para alcanzar el éxito que todos queremos.

Enhorabuena caballero…!!!!!!!      😀